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Tras dos años sin ajustes, el anuncio se haría antes del 10 de enero; será el primero de un plan de incrementos que se está definiendo; en 11 meses de este año, los subsidios al sector crecieron 18%

 

El Gobierno decidió mover las tarifas de los colectivos que circulan por el área metropolitana. Según pudo saber LA NACION, el boleto mínimo, que actualmente está en seis pesos, pasará a tener un costo de ocho pesos. Es decir, aumentará 25% tras dos años en los que la tarifa estuvo congelada, luego de aquel aumento de enero de 2016, poco después de que asumió Mauricio Macri como presidente.

En el Ministerio de Transporte aún no se terminaron de cerrar los números. No está definido qué pasará con el monto de la tarifa social y tampoco cómo seguirá la escala de pasajes según el recorrido. Según el plan que se han trazado, habrá una conferencia antes del 10 de enero para informar las subas que, en principio, podrían regir desde febrero.

Este será el primer tramo de un plan de aumentos que se fijará en este verano y que llevará el boleto a valores más cercanos a los reales. También el Ministerio de Transporte tratará de implementar un sistema de boletos multimodal, aunque la complejidad del esquema de transporte actual, en el que conviven los privados con el Estado, requerirá una regulación que podría tardar un tiempo más en terminarse.

La Argentina tiene cuentas difíciles de entender en materia de transporte. Un ejemplo: actualmente, cada vez que un pasajero acerca su tarjeta SUBE a la lectora de un colectivo y paga seis pesos por el boleto mínimo, el Estado le debe a la empresa 11,20 pesos. Es decir, si se quisieran eliminar las compensaciones, el pasaje se debería triplicar.

Los subsidios al transporte urbano de pasajeros se han convertido en uno de los rubros más difíciles de bajar en el gasto público nacional. Aquella medida de excepción que surgió en 2002, cuando por primera vez en la historia se compensó a las compañías de colectivos, hoy representa una cifra millonaria a la que ningún gobierno se le anima.

 

Costos e ingresos

Los datos de la dependencia de los fondos públicos que tienen los colectiveros surgen de la resolución 1311-E/2017, que se publicó la semana pasada en el Boletín Oficial, en la que se detallan los costos y los ingresos de una empresa media. A partir de esa norma, que como se dijo representa un promedio, se calculan los subsidios mes a mes.

A una de las compañías de transporte urbano de pasajeros de las que circulan sólo por la ciudad de Buenos Aires (hay 31 que tienen recorridos únicamente por calles porteñas) el Gobierno le reconoce un costo de 51,24 pesos por cada kilómetro. Pero el problema es lo que recauda. Esa empresa, que es una simulación de un promedio de servicios y que se basan en los datos de GPS que tienen instalados los colectivos, vende por cada 10 cuadras un promedio de 3,09 boletos que pagan, entre los tres, 16,58 pesos. Entonces se calcula el subsidio necesario entre lo que se recauda y el costo. Esa diferencia, en el caso de la CABA, es de 34,66 pesos por cada kilómetro.

Dicho de otra forma: por cada 10 cuadras, en promedio, suben tres pasajeros que desembolsan poco menos de seis pesos y a los que el Estado les subsidia 11,21 pesos. Si se calcula que esa empresa recorre 3,27 millones de kilómetros por año, pues cuando se confeccione el cheque anual el Estado le habrá depositado 113,5 millones de pesos.

Las cuentas no son iguales en todo el país. Las líneas que tocan la CABA pero que recorren el área metropolitana (que junto con las que no perforan la General Paz están numeradas desde el 1 al 200) requieren un subsidio por pasajero de 10,40 pesos, mientras que las provinciales y municipales, de 9,20 pesos.

 

En busca del equilibrio

Con el aumento que se anunciará antes del 10 de enero el Ministerio de Transporte intentará empezar a equilibrar las cuentas de un sector que depende como de ninguna otra cosa de los fondos públicos. Por caso, la recaudación por kilómetro que tiene un colectivo no alcanza ni siquiera para cubrir los gastos de personal. Según la resolución, de aquel costo de 51,24 pesos por cada 10 cuadras, 27 pesos corresponden a salarios de personal. La recaudación por ese tramo habrá sido de 16 pesos. El ítem que lo sigue es combustible, que se lleva 7,13 pesos, mientras que lo que se calcula por depreciación del material es de 3,5 pesos por cada kilómetro.

De acuerdo con los datos que surgen del informe de ejecución presupuestaria de la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP) correspondiente al mes de noviembre, "los subsidios al transporte promediaron un incremento del orden del 18% en 11 meses", bastante por debajo de la inflación.

En términos nominales -informa la entidad-, constituye una suma de $ 61.700 millones ($ 9400 millones por encima del año pasado), concentrada principalmente en dos grandes grupos, transporte automotor y ferroviario y, con una incidencia muy inferior, el transporte aerocomercial.

"Las asignaciones para el transporte automotor devengaron cerca de $ 36.800 millones y se destinaron mayormente al Fondo Fiduciario del Sistema de Infraestructura del Transporte ($ 29.600 millones), que tiene a su cargo las compensaciones a colectivos y micros de media y larga distancia", se lee en el trabajo.

Hasta fines de noviembre, cada treinta días el Estado argentino firmó un cheque de 3272 millones de pesos para subsidiar a los colectivos, un 22,7% más que el año pasado. Irremediablemente ese gasto se ajustará el año que viene con las subas de boletos que se anunciarán.

Una vez más, el ahorro público se sostendrá con el aporte de los usuarios que apuntalan un sistema ineficiente, que no logra mejorar el servicio y que navegó durante 15 años entre los subsidios y la tarifa congelada.

Fuente: LA NACIÓN